13 de diciembre de 2011

Un simple mortal - I parte

Un simple mortal

“El es el que reduce a la nada a los gobernantes, y hace insignificantes a los jueces de la tierra. Apenas han sido plantados, apenas han sido sembrados, apenas ha arraigado en la tierra su tallo, cuando El sopla sobre ellos, y se secan, y la tempestad como hojarasca se los lleva. ¿A quién, pues, me haréis semejante para que yo sea su igual?--dice el Santo. (Isaías 40.23-25)

La evocación del compañero ausente estuvo presente en buena parte de sus discursos desde hace más de un año. La ropa de fino luto, que todavía lleva, es una marca propia. La congoja asoma cuando lo menciona. Parece ser más que un duelo todavía abierto, es algo cercano al éxtasis. Lo menciona y alude de manera apasionada, con admiración. Enumera sus obras y recuerda sus palabras. No está solo en esto, invoca a otros a rendirle reconocimiento y gratitud.

Hasta su muerte fue Néstor Carlos Kirchner pero una misteriosa alquimia parece haberlo transformado de un simple mortal (y uno con bajísima imagen pública hasta el día antes de su fallecimiento) a una figura de dimensiones casi épicas, cuasi-religiosa más que política.

Tal vez en un primer momento se dejó pasar como algo propio del dolor de los deudos pero lejos de cerrarse sigue avanzando. La evocación constante ha devenido en culto a la personalidad y esto es totalmente inaceptable. El poder quiere colocarlo como (otro) mito argentino. Aunque eso de “otro” parece quedarse corto a juzgar por las expresiones. Paulatinamente, y en pocos meses el simple mortal pasó a tener un áurea de perfección. En los discursos de su viuda aparece como “El”. Se ha convertido en el gran estadista, el conductor político inigualable, algo así como el salvador de la nación por la que dejó su vida. Muestra suprema del amor, tema al que también ella hace referencia.

Este lenguaje apareció sin eufemismos en un spot publicitario durante la última campaña presidencial. Apenas algunos periodistas hicieron mención del lenguaje religioso de la candidata presidencial. “El Vive” fue su título, y comienza con un primer plano de Néstor Kirchener y la alocución apasionada de Cristina: "Él vive en los más de cinco millones de trabajadores que se han incorporado. En los miles que cobran Asignación, él vive. En los jubilados que cobran una mejor jubilación también. En los docentes, en las universidades, él vive. En Los científicos que volvieron al país. Y sé que él está entre todos nosotros. La Fuerza de Él".: ttp://www.cristina.com.ar. Así la figura de Néstor fue entronada en al altar popular hasta ese momento vedado a un matrimonio. En los afiches aparecieron tres: Juan, Eva y El.

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