Si se gusta de Clarín o no es irrelevante. El tema de fondo más allá de la preferencia de un medio de comunicación. Está también mucho más allá de la cortina de humo del pretendido problema gremial. Fue una acción de la patota sindical que contó con la indiferencia (o connivencia) del gobierno. La amenaza y la prepotencia ganó una vez más. Esta vez consiguieron impedir la salida de un diario. ¿Mañana que podrá suceder?. ¿Habrá quien se envalentone para volar una planta de radio que se le antoja contraria?, ¿tomarán por asalto un noticiero cuando pasen una noticia que incomode a algún poderoso?, ¿prescindirán de un periodista que se empecine en investigar y cuidar a sus fuentes?, ¿cerrarán las puertas del Canal 7 para impedir la transmisión de 6 7 8?, ¿le cortarán el micrófono a Víctor Hugo Morales?. Un país que vive en Estado de Derecho no puede tolerar que se coarte la libertad de prensa de unos ni de otros. Tampoco puede permitir que se ignoren las ordenes de la Justicia. La actitud del gobierno es tan escandalosa como el bloqueo a un diario. Tan escandalosa como el uso que ese mismo gobierno hace de los fondos públicos para subvencionar los medios que le son afines. Florencio Randazzo en Página 12 aseguró que el Ejecutivo no avala “ninguna situación que atente contra la libertad de prensa”. De ser así…No se explica lo que ha sucedido. El Secretario de Prensa del gremio de camioneros había advertido que harían algo semejante a lo que pasó. ¿Puede hablarse entonces de imprevisión de los responsables del gobierno?, ¿Hasta tal punto de improvisación hemos llegado?. Cuando todo se haya dicho no hay que olvidar que la libertad de prensa es un ataque a las libertades y al derecho de las personas. Es mucho más que impedir que se divulgue una noticia, es querer cerrarle los ojos y taparle la boca a los ciudadanos.
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