La televisión de aire viene en una caída estrepitosa. Me refiero en cuanto a sus contenidos, buen gusto, creatividad, valores y sentido ético. Una gran cantidad de programas de aire sobreviven "gracias" a otros programas que no pueden sino catalogarse de basura como por ejemplo los de Marcelo Tinelli, "Gran Hermano" y otros "reality". "Crónica TV" hace tiempo que dejó de ser la única con sus palabras y efectos sensacionalistas.
El horario de protección al menor regresó a regañadientes. No obstante nada se dice de las imagenes que se pasan en horario diurno. Por ejemplo en los noticieros, y en adelantos de un programa nocturno. ¿Y para los niños?: dibujitos extranjeros y adultos hablando como bobalicones.
Hay muchos otros, entre los que me cuento, que reclamamos el derecho de ver una televisión diferente. No aceptamos el "la televisión muestra lo que la gente quiere ver". Tampoco la alternativa que algunos proponen: "Si no les gusta que la apaguen".La crisis de calidad que atravieza desde hace tiempo la televisión argentina. Parece entrar en estado terminal.
Tal vez hay cristianos que miran a Tinelli o a "Gran Hermano" y, peor aun, les gusta... La Escritura nos insta a cuidar lo que pensamos, y sabemos que lo que miramos tiene una gran influencia. Como cristiano no quiero una televisión con una programación repleta de recitales de música, mensajes religiosos almibarados, y películas de baja calidad. Como cristiano no abogo por el fin de la televisión sino por su tranformación cualitativa, por una revolución de valores y un renacimiento creativo.
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