Un antiguo culto atrae cada vez más seguidores, especialmente, entre los políticos argentinos (o entre los que hacen política con "p", así en minúscula). El culto tiene como centro la veneración de un santo por medio de la repetición de palabras. Este santo tiene numerosos seguidores, entre ellos Scioli, Timerman, Boudou, Duhalde, Bonafini, De Narváez, D'Elía, Macri, para citar solamente algunos. Entre los más fervientes están Diana Conti (con su consigna cuasi religiosa de "Cristina eterna"), y el propio Aníbal Fernández. Hace unos días el locuaz ministro declaró que “la pobreza había bajado a un dígito y que no había indigencia” en Argentina. Debido a su crecimiento e influencia este culto debe tenerse en cuenta. No hay duda que se puede catalogar como peligroso. El santo en cuestión se llama “San Dez”.
Sandez: Despropósito, simpleza, necedad. (RAE)
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