Y nada…
Esta expresión se ha hecho tan común en las conversaciones que no resulta raro escucharlas de labios de especialistas, deportistas, profesionales, políticos…
En lo personal me produce un gran rechazo. Aunque tal vez no sea una simple muletilla. Tal ves es más que una repetición de moda. Quizá dice algo… Se la podría entonces vincular con la situación que vivimos como país. Argentina está en estado de nada, de vacío.
- No tenemos seguridad (solo hay “sensación de inseguridad” según el discurso oficial)
- No tenemos inflación (solo reacomodamiento de precios)
- No tenemos gestión (los que deben gobernar están en plena carrera preelectoral, dan anuncios “para la tribuna”)
- No tenemos electricidad en verano
- No tenemos agua
- No tenemos gas en invierno
- No tenemos dinero en los cajeros automáticos
- No tenemos libre tránsito por nuestras calles y rutas
- No tenemos propiedad privada
- No tenemos oposición responsable
- No tenemos gobernantes idóneos
- No tenemos memoria histórica
- No tenemos seguridad vial
- No tenemos desarrollo energético
- No tenemos salud pública
- No tenemos educación digna
- No tenemos planes de vivienda
- No hay televisión con valores
- No tenemos fuentes de trabajo reales
No voy a hacer la lista de lo que tenemos. La situación que vivimos es demasiado grave para eso. La primera condición para cambiar, en serio, es reflexionar, en serio, acerca de la situación en la que nos encontramos. Hay que reflexionar hasta sentirnos incómodos, inquietos, conmovidos. De lo contrario la nada seguirá avanzando y cuando hay vacío, se sabe, siempre hay alguien, o algo, que lo querrá llenar.
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