Para ver
¿Cómo es que no lo ves?
Padre e hijo caminaban por los campos en una tersa noche de verano, en
silencio. De pronto el hijo expresó:
-Papá, ¡veo a Dios en el cielo!
-¿Dónde, hijo, dónde? – se asombró el padre mientras se ponía a mirar
en todas direcciones.
-Allí, papá, allí, fijate, eso blanco… -insistió el niño.
-¿Dónde, ¡indicame dónde? que no alcanzo a ver! –se desesperó el padre.
-Allí, ¿cómo es que no lo ves, papá? –se admiró el hijo.
-Es que no lo veo, hijo, no sé, no puedo, no lo veo.
-Entonces - añadió tristemente el chico - no ves nada, papá…
(Jaime Barylko)






