Edimburgo 1910 - Buenos Aires 2010
Aprendizajes, historias y reflexiones en el camino de la misión con Dios.
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Daniel Bianchi
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1/11/2010 11:36:00 PM
Comienza 2010 y aparece ante nosotros como un territorio inexplorado. Vivimos en un época donde los mapas dejaron de ser útiles. Ahora hace falta tener una brújula. Ya no se puede seguir hablando de actividades, días y agenda sino hay qué preguntarse por la dirección, el sentido y el propósito. Releamos las conocidas declaraciones de Jesús cuando dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Estas aseveraciones no pueden tomarse a la ligera.
Al afirmar “Soy el camino”, Jesús, dice que fuera de él hay desorientación y confusión. Millares hoy viven, se mueven, consumen y pasan el tiempo sin saber quiénes son ni adónde van. Esto les pasa aún a muchos llamados cristianos. La pregunta pertinente es: ¿Adónde vas?. Estar con Jesús, es ir en camino con él, cumpliendo la misión de Dios.
Al declarar “Soy la verdad”, Jesús, dice que fuera de él todo es irrealidad y apariencia. También señala que hay certezas sobre las cuáles poner nuestras vidas. En este tiempo de relativismo moral, Jesús dice que existe la verdad y que ella es el fundamento de la verdadera comunión (y comunidad) cristiana. Encarnar la verdad, demostrarla y defenderla nos marcan como cristianos auténticos.
Al aseverar “Soy la vida” deja claro que fuera de él hay desintegración, muerte y dolor sin sentido. Con esto también invita a todos para que se acerquen a él con sus pedazos pues él quiere y puede restaurarlo todo. Vivimos en una cultura que estimula la muerte. Las manifestaciones de esa muerte están en todas partes de la sociedad y son muy diversas. La Escritura dice que la vida es una decisión: “Elige pues la vida”. Jesús ha triunfado sobre la muerte. El Señor de la vida ofrece vida abundante y eterna, para ahora y para siempre.
Vivamos este nuevo año en el camino de la misión con Jesús proclamando la verdad y la vida en cada paso, a cada momento y en cada lugar donde él quiere llevarnos.
¡Por un 2010 en el camino de Jesús con verdad y vida!
Daniel Bianchi
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Daniel Bianchi
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1/01/2010 08:00:00 AM
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Para muchos Navidad es una fecha en el calendario. Es más, hablar de Navidad en este momento puede parecer algo que ya pasó. Si embargo Navidad sigue vigente.
Ante todo convengamos que es más que:
• Un arbolito con luces
• Comidas especiales
• Encuentro con amigos y familiares
• Un gordito simpático vestido de rojo
• Regalos, regalitos, compras, compritas
• Soledad y bajones
Navidad es diferente porque trata de una persona
Celebramos el nacimiento de Jesucristo: Dios hecho hombre. El vino a involucrarse y a comprometerse en nuestra situación. Vino a decirnos que Dios Creador está presente y no es indiferente. Para comprender la Navidad hay que reconocer que se trata de una persona: Navidad es Jesús.
Navidad es diferente porque implica un reconocimiento.
Jesús mostró el interior humano y eso no fue del gusto de los de su época, tampoco lo es hoy para nosotros. Jesús señaló que la apariencia religiosa - a pesar de tantas tradiciones - puede ser una fachada. (La pretendida indiferencia del que no cree también). A uno u a otros les faltaba algo. Estaban carecientes de amor, de esperanza, de propósito para la vida.
Navidad es diferente porque es una propuesta
Jesús vino a mostrarnos que hay una salida. Sucede que es imposible entender el verdadero significado de la Navidad al menos que salgamos de Belén (donde Jesús nació) y vayamos al Calvario (donde murió). La Navidad tiene sentido solamente si nos damos cuenta que la sombra de la cruz caía sobre el pesebre. Hacerse hombre no fue un arrebato, ni un simulacro, ni un rito. A Jesús le costó mucho, le costó todo. Significó dar Su vida y hacerlo por amor. Por amor a los alejados y a los enemistados, a los religiosos y los escépticos. Por amor a los pecadores: los que lo saben y los que lo ignoran.
Jesús, la Navidad, te invita a que lo sigas y celebres la vida. Su vida, y, por eso, una nueva vida: tu vida.
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12/31/2009 05:54:00 PM
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12/18/2009 12:20:00 AM
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¿Cómo es que no lo ves?
Padre e hijo caminaban por los campos en una tersa noche de verano, en
silencio. De pronto el hijo expresó:
-Papá, ¡veo a Dios en el cielo!
-¿Dónde, hijo, dónde? – se asombró el padre mientras se ponía a mirar
en todas direcciones.
-Allí, papá, allí, fijate, eso blanco… -insistió el niño.
-¿Dónde, ¡indicame dónde? que no alcanzo a ver! –se desesperó el padre.
-Allí, ¿cómo es que no lo ves, papá? –se admiró el hijo.
-Es que no lo veo, hijo, no sé, no puedo, no lo veo.
-Entonces - añadió tristemente el chico - no ves nada, papá…
(Jaime Barylko)
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12/14/2009 02:02:00 PM
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12/11/2009 10:09:00 PM
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12/09/2009 10:47:00 PM
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El texto de 1 Crónicas 12.32 nos habla de los hijos de Isacar. Estos
eran "entendidos en los tiempos, que sabían lo que Israel debía hacer,
y cuyo dichos seguían todos sus hermanos". Sugiero que hay aquí tres
características por las que debemos pedir a Dios. La iglesia las
necesita, la sociedad lo espera.
Entender
Necesitamos entender el tiempo en que vivimos. Es urgente poner
atención a lo que la Palabra y el Espíritu dicen a la iglesia en esta
hora. Nuestros países latinoamericanos necesitan hombres, mujeres,
pastores, con la capacidad de comprender el contexto, el compromiso de
ir a la Palabra para encontrar respuestas y el desafío de regresar
"afuera" para comunicarlas en palabras y en hechos, con razón y
sentimiento, con verdad y compasión. Tenemos una palabra que dar, un
rol especifico para desempeñar. Dios nos tiene en este lugar y en este
tiempo con un propósito. Hemos de pedir el don del discernimiento para
ver lo que no se ve, para comprender la realidad tal como es y no caer
presos de la propaganda oficial o los intereses particulares.
Actuar
No es solamente cuestión de quedarse en la protesta o en el análisis,
hemos de ir por más. Necesitamos la guía de Dios para encontrar
estrategias, pasos y medios para llevar a cabo lo que él nos muestre.
Dios no lo hará por nosotros, es nuestra responsabilidad. Esto
requerirá sacudirnos de una actitud pasiva que espera que las cosas
sucedan solas. También de un pesimismo anticristiano que sostiene que
nada puede cambiarse pues todo marcha a la destrucción. No es
suficiente saber que hacer, tenemos que hacerlo y pronto. Es
imperativo una dosis de realismo práctico.
Influir
Esa gente tenía influencia sobre otros. Su liderazgo no estaba basado
en criterios humanos de cantidad, fama, poder, posesiones, etc. Nótese
que era un grupo pequeño en comparación con otros mencionados en este
capítulo. Su influencia estaba dada por su capacidad de entender los
tiempos y de saber trazar un plan de acción viable. Esa fusión entre
visión y acción sería altamente atractiva y convocaría a muchos otros
para sumarse. Es la cooperación, la unión con otros, que nos permitirá
realizar lo que Dios espera de nosotros.
Pidamos que "Dios abra los ojos de nuestro entendimiento" y que
tengamos capacidad de comprender, de analizar, de reflexionar en
nuestro tiempo y nuestro contexto. ¡Qué seamos fieles a la Escritura y
fieles a la historia!.
Pidamos a Dios que nos permita saber lo que debemos hacer. ¡Que nos de
creatividad para encontrar nuevas respuestas a los viejos problemas!.
Pidamos a Dios que podamos influir a otros para unirse al obrar de Dios.
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12/01/2009 09:55:00 PM
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"Nunca, en toda la historia argentina, un Presidente tuvo más poder político y económico que Néstor Carlos Kirchner. Ni siquiera Juan Perón, ni mucho menos, Carlos Menem. Kirchner no se resigna a ser pare del poder transitorio. Al contrario: pretende ser parte del poder permanente que trasciende los tunos de los jefes de Estado. Su poder real es inmenso". (Luis Majul, El Dueño).
En estos días oscuros de la Argentina la lectura del capítulo cuatro del libro de Daniel es más actual que nunca. La Biblia tiene mucho que decir acerca del poder y de su origen, de su ejercicio y de su propósito. También tiene ejemplos de sus límites y abusos, de sus consecuencias devastadoras. En el capitulo mencionado se relata el ansía de poder de un gobernante y la locura a la que es arrastrado. Claramente el poder puede llevar a la locura y en toda sociedad enferma hay una locura por el poder. Esta locura tiene una base de soberbia y omnipotencia, de grandeza y búsqueda de permanencia, de acumulación y reparto de privilegios, de soledad y aislamiento. Esa locura por el poder lleva a la ruina personal y nacional, sin mencionar su impacto inter-nacional como la historia lo muestra de manera repetida. El poder total, o el delirio por obtenerlo, lleva al culto a la personalidad, la opresión, la censura de todos los que opinan o dicen lo contrario, la presión para amoldarse y el temor que se vuelve aliado. Temor que amordaza, intimida. La locura del poder contagia a otros y nutre la lucha mezquina, la impunidad, la manipulación, la corrupción, la violencia. Quien ha sucumbido a estos cantos de sirena tiene una percepción totalmente distorsionada de la realidad, la propia y la externa. Sus criterios y decisiones lo llevan de mal en peor y el resultado es sufrimiento, decadencia, ruina. En aquella ciudad había un hombre de Dios que tuvo el valor y la sabiduría para advertir acerca de la locura que venía y para dar una palabra de orientación para salir de la misma. Aquél gobernante no lo tomó en cuenta aunque sí lo hizo despúes. En el entretanto sufrió consecuencias dolorosas. Pero un día elevó sus ojos al Cielo, reconoció a Dios, se humilló y enmendó su conducta. Entonces le fue devuelta su cordura y su capacidad de gobernar, cosa que hizo de una manera diferente, hasta dio testimonio de Dios del obrar de Dios en su vida. Aquella historia terminó bien, ¿la nuestra cómo será?.
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11/27/2009 10:10:00 AM
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Daniel Bianchi
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11/23/2009 02:26:00 PM
Es mejor cojear por el camino que avanzar a grandes pasos fuera de él. Pues quien cojea en el camino, aunque avance poco, se acerca a la meta, mientras que quien va fuera de él, cuanto más corre, más se aleja. (San Agustín)